Por Antonio Soto Sánchez
México sin duda, ha sido uno de los países más golpeados por la peor crisis económica que ha vivido el mundo en décadas, sin embargo, no a todos aquí les ha ido del todo mal. Es cierto que millones de mexicanos han perdido el empleo, y muchos han visto reducidos de manera drástica sus ingresos. Micros, pequeños y medianos empresarios han tenido serias dificultades para mantener abiertos sus negocios, muchos de ellos ante una situación de ingresos bajos y por lo tanto de bajo consumo, no lograron mantenerlos y tuvieron que cerrar. Debemos destacar que las Pymes emplean al 70 por ciento de la población económicamente activa; y han sido particularmente éstas las más vulnerables ante la crisis global, pero también las más desatendidas por el gobierno y por la banca.
Por cierto, a los que no les ha ido nada mal con la crisis es a los banqueros, a las casas de bolsa y a las administradoras de fondos para el retiro (Afore). Estas instituciones del sector financiero han obtenido elevadas ganancias. Entre enero y octubre del 2009, las instituciones bancarias reportaron una utilidad neta por 53 mil 647 millones de pesos, 22 por ciento más, en términos reales, que el monto registrado en el mismo periodo de 2008, de acuerdo con cifras del Banco de México (Banxico).
Entre las instituciones que más ganancias han obtenido en el año destacan BBVA Bancomer, con 16 mil 35 millones de pesos; le sigue Banamex con 14 mil 129 millones, y Santander con 9 mil 158 millones de pesos. Por su parte, las casas de bolsa consiguieron en conjunto un resultado neto positivo por 4 mil 101 millones de pesos y en el caso de las Afore, sus ganancias se elevaron de mil 492 a 3 mil 858 millones de pesos, equivalente a un crecimiento de 147 por ciento, en términos reales.
Estos resultados se obtienen en un entorno, en el que se espera que la actividad económica registrara una caída histórica por arriba del 7 por ciento, con una tasa de desempleo superior a la de los niveles de 1995.
Es de destacar, que tan estratosféricas ganancias fueron obtenidas por dichas instituciones financieras, aun y a pesar de que estas restringieron de manera significativa la disponibilidad de créditos para los inversionistas, agravando aun más, la ya de por si deteriorada economía del país.
A nadie se le olvida que la banca mexicana fue rescatada con recursos fiscales, bajo el argumento de evitar, según el gobierno de Ernesto Zedillo, un colapso en el sistema financiero del País. Dicho rescate de los bancos, que en ese momento estaban en manos de mexicanos, le costó al erario público más de 700 mil millones de pesos, cantidad que a la fecha no se termina de pagar. Año con año en el Presupuesto de Egresos de la Federación, se aprueba una partida especial, del orden de los 35 mil millones de pesos para el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB), antes Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA).
A la postre, los bancos saneados con dinero de los contribuyentes, fueron estos en su mayoría vendidos a extranjeros, quienes siguen todavía recibiendo recursos públicos cada año, en bien de un negocio privado que no refleja mayor beneficio para el País. ¿No se supone que dichos apoyos deberían permitir a la banca mayor disponibilidad de crédito; y con ello mayor inversión productiva para la generación de empleos y el fortalecimiento del mercado interno?
En todo el mundo, los países que han abierto indiscriminadamente sus sectores bancarios a los grandes bancos internacionales han afectado terriblemente a las pequeñas y medianas empresas. Joseph E. Stiglitz en su libro “Como hacer que funcione la globalización” dice que: “Estos prefieren negociar con otras multinacionales como Coca-Cola, IBM, Microsoft, etc.”, y que: “estos nuevos propietarios prestan poca atención a otorgar créditos a compañías locales, sobre todo en países como México y Argentina que sus bancos fueron sustituidos por bancos extranjeros”.
Nadie debe estar en desacuerdo, en el que los inversionistas de cualquier actividad económica obtengan ganancias, ese es el propósito fundamental de los negocios privados, pero estas deben ser acordes a las circunstancias que prevalezcan en cualquier País, por ello resulta inaceptable y hasta ofensivo el que dada la situación tan critica que vive en la actualidad México, los banqueros muchos de ellos extranjeros, a pesar de que reciben recursos de todos los contribuyentes, sigan obteniendo estas ganancias, aun y cuando hacen muy poco o casi nada para contribuir a la salida de esta agobiante crisis que nos aqueja.
Debe revisarse con urgencia la partida presupuestal que la cámara de diputados les sigue todavía asignando en cada ejercicio fiscal, sobre todo cuando estas instituciones, no han asumido un claro compromiso con un México que tan buenos dividendos les ha otorgado. Pero también debe el gobierno federal implementar medidas económicas emergentes que tengan como propósito salvar a nuestras pequeñas y medianas empresas, ya que son ellas la fuente más importante de generación de empleos.
Por supuesto, que debe también hacerse un mayor énfasis, en los topes y limites a los excesivos cobros que hacen por concepto de comisiones y tasas de interés. Ello no habrá de lograrse por voluntad propia de los banqueros, sino por la determinación del poder público. El gobierno debe asumir un mayor compromiso con la población a la que ha abandonado a su suerte.
EMAIL: enlacesosa@yahoo.com.mx,antoniosotomich@yahoo.com.mx
