EL GUACHOMA
Ya hace tiempo que me trae entre ojeras la chamba esa que andan haciendo p’a enterrar los cables de la luz en el centro de la ciudad; si mal no me acuerdo ya debieron acabar en este mes porque el contrato era p’a ocho días y apenas ahí la llevan. Ta como el que lleva ya casi una quincena en el cargo de comunicólogo y al que le falta menos p’a su evaluación. Ah, bueno, el asunto es que por una parte la empresa esa que contrataron y que me supongo se está llevando un buen buyuye, se está haciendo ojo con sus trabajadores, a los que les paga poco y jode muncho con las escarbaciones que trai, provoca un terrenal y anda rompiendo el recién estrenado pavimento. A mí me la habían contado de otro modo, que iban a traer una máquina y que las arañas y que con esa se iba a hacer un pozo aquí y que iba a salir allá, sin romper el pavimento. La manga, me vieron la cara de guarín. La chamba la andan haciendo a puro pico y pala como en los viejos tiempos y con ello haciendo un desmother en calles y banquetas.
Por otra parte mi jefe, habían dicho que a los vendedores de fayuca los iban a quitar y que ya no les van a poder dar luz porque hay peligros de cortos circuitos por los diablitos que arman y toda la cosa. Mire, p’a que nos hacemos como que la virgen nos está hablando. Eso no va a suceder y punto y no sucede no porque yo lo diga sino porque, vamos a echarle cuentas. El gobierno del estado y la CFE se están gastando un titipuchal de lana, 30 melones si no me acuerdo mal, en quitar los postes y los cables porque se ven feos y porque el programa es p’a embellecer la ciudad. Al menos eso jue el paro que se sacaron p’a hacer esa chamba; ya sabe que habiendo obras hay sobras.
Dígame aste, pregunto, y si no quiere vamos a hacer una encuesta seria, no como las que hacen los políticos p’a decir que ellos van punteando y le preguntamos a la gente si cree que algún día van a quitar a los vendedores de fayuca de la vía pública o es que acaso no creen que también afean el rancho. No, saben que eso está más feo que una pelea de perros encima de una aguelita, pero hacen lo que la panchita de la canción; se agachan y se van de lado.
